Tengo miedo, estoy muerta de miedo.
No voy a decirte que es algo extraño en mí, porque vivo de miedo en miedo.
Pero no, no estoy llorando por dentro; no me estoy haciendo pedazos.
Creo que me mantengo ahí, usando mi escudo de seguridad, que no estoy segura que siempre sea real.
El miedo vuelve agrias las florecitas en mi estómago, pero tengo confianza de que mi ímpetu, las mantendrá imponentes y lejos de la corrupción del dolor del pasado.
Porque, a pesar del miedo de que no llegue a nada, del miedo de que no importe nada más adelante, sé que podemos tener algo lindo y sé que lo quiero.
Sé que entre todas las personas de la multitud, vos sos.